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ECOS

Deseamos compartir con nuestros colegas compañeros de la FAMHA un artículo que nos pareció original y curioso por su planteo. Fue publicado con el título Repensando las Octavas de Kent en el volumen 93 N° 2, Verano 2000, pg. 89-93 del Journal of the American Institute of Homeopathy por los médicos veterinarios Glen Dupree y Susan Beal.



Como antecedente para quienes deseen saber más sobre las llamadas octavas de Kent, una breve información:

De acuerdo con su vastísima experiencia terapéutica, James Tyler Kent  encontró durante el ensayo de distintas potencias durante su práctica médica, que existía una relación entre los grados de las mismas muy semejante al que existe entre las octavas musicales. Y así como en las octavas no se pueden saltear notas sin deteriorar la armonía, pensó que tampoco en los grados de potencia es conveniente saltear algunos, ya que el resultado inmediato siempre es distinto del que el médico desea para su paciente. Si la potencia no guardó un determinado equilibrio en más con la anterior puede ser que se suceda una agravación innecesaria. Y si fuese en menos,  el resultado podría ser la detención de la mejoría o por el contrario la reaparición del desequilibrio en la fuerza vital que fue el motivo de consulta del paciente.
En este trabajo, los doctores Glen Dupree y Susan Beal explican los inconvenientes que se producen con algunas potencias, por ejemplo la 200 y la CM,  en la progresión de las octavas y exponen su propuesta para evitarlos.

Repensando las Octavas de Kent

Resumen
La utilización de las octavas de Kent en potencias ascendentes nos enfrenta a una fuente de desarmonía en el por otra parte elegante y armonioso sistema de la Homeopatía. Esto puede ser representado matemáticamente utilizando un sistema de coordenadas standard XY. Cuando las potencias son indicadas en forma simétrica, se sugiere una potencia de 135C en lugar de la 200C usada comúnmente. Este enfoque también nos permite aplicar los armónicos de escala tal como se usan en música para así validar la naturaleza universal de las leyes de la Homeopatía

Palabras clave: Gráficos, Octavas de Kent, Posología, Potencia

Cuando los científicos y los matemáticos hablan de un “sistema elegante”, se refieren a un sistema con preceptos simples y definidos con claridad, lo que da respuestas o resultados en una manera directa, sin tener que alterar esos preceptos para afrontar ninguna contingencia en un campo dado. Los sistemas realmente elegantes son bellos en su simplicidad, aunque inspiran respeto por su vastedad. Como homeópatas, somos afortunados por poder trabajar cotidianamente con un sistema tan elegante.

La Homeopatía es engañosamente simple: sólo requiere unas pocas leyes y reglas. Las leyes de la Homeopatía son universales y no requieren manipulación para permitir al sistema actuar libremente en una situación clínica, independientemente de la circunstancia y la especie de que se trate. Es esta plenitud de la Homeopatía lo que permite a los homeópatas realizar curaciones aparentemente milagrosas.

(Cuando hablamos de las Leyes Universales nos referimos a aquellos conceptos y prácticas que son elegantes y se mantienen verificables cuando se los aplica a diferentes y variadas disciplinas. En la aplicación del concepto en diversos campos uno puede encontrar distintas nomenclaturas y marcos para comunicar el concepto, pero los principios básicos permanecen inmutables. Ejemplos de Leyes Universales pueden incluir la Teoría del Caos, que se utiliza para explicar fenómenos tan diversos como los patrones del clima, las tendencias económicas y la fisonomía de la línea de las costas, los ritmos y las armonías que se manifiestan en los ritmos circadianos, las mareas, las variaciones estacionales, la música, los pulsos y, por supuesto, la Homeopatía, que es igualmente aplicable a cualquier especie animal –incluyendo la humana- y a cualquier conjunto de síntomas).

En casi todos los aspectos de la Homeopatía hay armonía, ritmo y equilibrio. Es esta elegancia casi perfecta lo que plantea incógnitas sobre un aspecto de la práctica cotidiana de la Homeopatía: las octavas de potencia de Kent.

(Usamos el término “octavas de potencia” para describir las series de selecciones de potencias comúnmente aceptadas. En sus Escritos Menores, Kent dice que hay grados o selecciones de potencias que coinciden con la excitabilidad del paciente. Él plantea una semejanza entre estos grados de potencia y las octavas musicales. Esta comparación de la selección de la potencia con las escalas musicales es desarrollada más adelante cuando Kent observa que el prescriptor no debe saltar de la primera a la última serie porque esto no “preserva el acorde”. Su consejo es “moverse en los tercios y en los quintos”, como se haría en un acorde musical. [1]

Si hay una queja repetida en la posología de la homeopatía, es sobre la potencia 200 cuando las potencias standard -6C, 12C, 30C, 200C, 1M, 10M, 50M y CM- se administran a un paciente en orden ascendente. Kent anotó que sus “octavas” comenzaban en la 30ª [1], pero las octavas (grados de selección de potencias) aceptadas en la actualidad en el uso común comienzan en la 6ª. Algunos homeópatas se han quejado de que la 200 es la potencia más capaz de provocar agravaciones severas cuando se utiliza la escala de potencias ascendente. Otros plantean la necesidad de una potencia intermedia entre la 30ª y la 200 porque sienten que el salto entre la 30ª y la 200 es demasiado grande [2].

Aprovechando una vez más la analogía musical de Kent, esta aparente falta de armonía en las octavas de potencia que se registra con el uso de potencias ascendentes del mismo remedio, es muy parecida a tocar un acorde musical que tiene una nota incorrecta en la progresión de ese acorde particular. Esta nota discordante puede sonar bastante bien si se la toca aislada, pero cuando se la toca en la progresión de la escala, aparece una obvia desarmonía.

Si hay alguna duda sobre el efecto causado por una nota discordante, toque un acorde C Mayor (C, E, G y C). El resultado será un sonido muy agradable. Ahora, reemplace la E por una F (C, F, G y C). La nota discordante arruinará la armonía. Sin embargo, tocada aisladamente, la nota F es agradable al oído. Pero en la progresión del acorde C Mayor, la nota F produce una desarmonía muy nítida.  

Esta idea es válida para cualquier acorde y cualquier nota que suene inarmónicamente dentro de un acorde. Acá no se trata de conocer las frecuencias numéricas exactas de las notas, sino el intervalo entre las relaciones de una con otra.

Cuando la potencia 200 se administra dentro de una serie ascendente, actúa con frecuencia como una nota inarmónica. En cambio, indicado como potencia única para un paciente, la 200 puede producir resultados maravillosos. Pero usada en escalas ascendentes (el paciente comienza con una 6, sube a una 12 a medida que su salud mejora, se le administra una 30 cuando la 12 ya no tiene potencia, etc),  la 200 parece tener tendencia a actuar con brusquedad porque está en desarmonía con las otras potencias en la escala de potencias (Octavas de Kent).

Estos pensamientos (pensamientos, realmente, porque sea real o imaginario, el problema es inmaterial. Lo importante es que las quejas han llegado de una variedad de fuentes y sugieren una zona de simetría imperfecta en el sistema homeopático) sobre un sistema tan armonioso en todo lo demás, nos incita a buscar la simetría.

Como no somos matemáticos, usamos un enfoque de prueba y error al graficar y representar distintos aspectos de las Octavas de Kent. En nuestras exploraciones, el punto de partida lógico parece ser los logaritmos, dado que los remedios se preparan en diluciones por múltiplos de diez. Cuando este enfoque fracasa en producir un gráfico útil sin recurrir a manipulaciones retorcidas, entonces comenzamos a investigar sistemas coordinados que usan los números de potencias absolutas. Esto tampoco produce un patrón viable ni elegante en el gráfico. Fue recién cuando usamos la 6ta. como potencia base y representamos los múltiplos intervalos de las octavas potencias cotejándolos contra el intervalo real, que encontramos un formato que mostraría fácil, lógicamente y sin manipulación, la asimetría de la 200 en las octavas de potencia.

La ilustración gráfica consolidó nuestra idea de que la armonía de las Octavas de Potencia yace no en la “frecuencia” o denominación numérica exacta sino más bien en la relación entre una potencia y las potencias adyacentes en la escala. Es la relación simétrica de los múltiplos de los intervalos entre potencias adyacentes, no la frecuencia real o denominación numérica de las potencias, lo que fracasa cuando se usa la 200 en la progresión de las Octavas de Potencia.

Representando los intervalos por múltiplos de la potencia precedente en lugar de hacerlo directamente como logaritmos o como valores de potencia, encontramos que la 200 era la única potencia en desarmonía por encima de la curva (cuando se la representa en un gráfico coordinado-standard XY). Razonamos que esta discontinuidad por encima de la curva avala el pensamiento de otros homeópatas; que la 200 es la potencia que con más frecuencia exhibe resultados indeseables (agravaciones) porque es la única potencia que está por encima de la curva.

También hay desarmonías en las potencias muy altas, con la CM quedando debajo de la curva. Es posible que esta potencia no haya causado comentarios porque es más baja que la próxima potencia indicada por los múltiplos ubicados en intervalos simétricos. Los efectos de esta desarmonía también pueden ser clínicamente evidentes porque no muchos homeópatas prescriben el nivel CM tanto como el 200.

Dicho simplemente, el intervalo entre la 6C y la 12C es un múltiplo de 2; entre la 12C y la 30C es un múltiplo de 2,5; entre 30C y 200C es un múltiplo de aproximadamente 6,667; entre la 200C y la 1M es un múltiplo de 5; entre 1M y 10M es un múltiplo de 10; entre la 10M y la 50M es un múltiplo de 5 y entre la 50M y la CM o 100M es un múltiplo de 2.

Para representar esa curva, use un gráfico coordinado-standard XY con el eje X representando los intervalos de potencia desde uno hasta 7 y el eje Y representando los múltiplos en intervalos entre uno y diez. Representando esas coordenadas múltiplos-intervalos, se crea una asimetría, una curva que hace un ascenso entre la 6 y la 200, una bajada en la 1M, una elevación en la 10M y después una suave caída en el CM. La asimetría imperfecta de esta curva es causada por el múltiplo intervalo entre la 30c y la 200C, indicando que la 200C está fuera de armonía con respecto a las otras potencias (cliquee sobre el gráfico A para ampliarlo)


Como la Homeopatía ha mostrado por sí misma ser un sistema elegante, con armonía y ritmo, con ecos en las Leyes Universales, uno esperaría que la curva creada en este gráfico fuera simétrica y equilibrada. Sin embargo no es así. De ahí que esta falta de simetría indica un aspecto en la práctica de la Homeopatía (el uso de esas potencias standard en orden ascendente según las Octavas de Kent) que no está en equilibrio con las leyes mayores del Universo.

Para manipular las curvas asimétricas descriptas anteriormente y hacerlas simétricas con el objeto de restablecer el equilibrio y la elegancia del sistema, uno puede planear una cura que “suavice la arruga”, una curva que conecte el tercer intervalo con el quinto y que suavice el defecto en el cuarto intervalo. Una vez hecho esto, podemos encontrar el intervalo simétrico y por lo tanto una potencia más armoniosa que la acostumbrada 200.

Usando los mismos valores de ejes descriptos antes, represente las mismas coordenadas múltiplo/intervalo pero omita el cuarto múltiplo/intervalo.
Trace nuevamente el gráfico conectando suavemente el tercero y el quinto múltiplo/intervalo. Ahora represente el cuarto múltiplo intervalo para que caiga en la línea del gráfico. El resultado es un múltiplo de 4.5 a partir del tercer intervalo y aproximadamente 7.5 a partir del quinto. Este múltiplo/intervalo corresponde a una potencia de 135C, más que a una de 200C. Rehaciendo la curva de esta manera se produce una curva de Bell simétrica. (cliquee sobre el gráfico B para ampliarlo)



Dado que las curvas de Bell son elementos universalmente reconocidos de patrones de distribución, nos parece que llegar a semejante gráfico es significativo. No sólo fundamenta el uso de las relaciones de intervalos de potencia de las octavas, sino que también refuerzan la premisa de que son realmente Leyes Universales las que gobiernan la Homeopatía.

En el extremo superior de la curva, encontramos que para estar en un equilibrio perfecto, la potencia CM debería transformarse en 125M y la próxima potencia en este armónico debería ser 250M. Los efectos de las “desarmonías de potencia” en esos niveles de potencia más altos debería tener menos consecuencias clínicas ya que son potencias usadas con menos frecuencia. Además, las siguientes potencias más altas sugeridas por las Octavas de Kent (CM), caen debajo de la curva. Clínicamente, reconocemos que una potencia más baja tiene menos potencial de agravaciones que una potencia relativamente más alta. Esto nuevamente enfatiza el hecho de que la 200 es potencialmente más capaz de producir agravaciones cuando se la usa en una secuencia, porque queda por encima de la curva armónica.

Alternativamente, podemos  representar los valores usando el múltiplo de intervalo más grande (que es 10, múltiplo entre 1M y 10M) y la intersección del eje Y con el eje X. Esto permite a los otros múltiplos de intervalo aumentar hacia el eje Y con múltiplo de intervalo de 10 y después decrecer a partir del eje Y desde la izquierda hacia la derecha. Aquí vemos una curva muy diferente, pero todavía simétrica.
Graficando los múltiplos de intervalo de esta manera, estamos imitando la escala musical que utiliza el “do central” como el mismo punto de referencia que nuestro eje Y. (cliquee sobre el gráfico C para ampliarlo)




No hemos tenido la oportunidad de aplicar esta teoría en la práctica. Tal vez sea más una curiosidad matemática que un tópico real en Homeopatía. Sin embargo en honor de la simetría y el equilibrio, y por la elegancia del sistema homeopático, es un interesante ejercicio mental haber sido capaces de relacionar problemas percibidos en el uso de una potencia particular con un punto de asimetría en la curva de intervalos. Este enfoque ofrece la oportunidad de restaurar la armonía al mismo tiempo que se da una respuesta a la queja de que la 200 es una potencia potencialmente disruptiva.

Si a esta altura usted no tuvo aún suficiente ejercitación mental, subamos un escalón más: ¿cómo cambiarían los resultados de nuestras prescripciones si siguiéramos la escala de intervalos con indiferencia de nuestro punto de partida?
Por ejemplo, comenzamos con un paciente con la 12C. Pronto tendremos que aumentar esta potencia. En el paradigma común de la práctica, la 30 debería ser su próxima elección, para seguir después con la 200C. En una práctica que siguiera los intervalos armónicos, deberíamos continuar la 12C con una potencia múltiplo de 2 más alta (el múltiplo entre la primera y la segunda potencia) o con una 24C. La 24C debería ser continuada por una potencia 2.5 más alta (el múltiplo entre la segunda y tercera potencia) o bien por una 60C. Y así en adelante.

Siguiendo este esquema, no sólo volveríamos locas a las farmacias homeopáticas, sino que descubriríamos también los maravillosos matices y la infinita gama de potencias en secuencia.

Aunque no esperamos que nadie prescriba rutinariamente siguiendo este esquema, la apreciación de las relaciones entre potencias adyacentes podría iniciar futuros caminos de exploración en el tratamiento de pacientes sensibles.

Con una visión más amplia, si los trabajos de homeopatía pudieran ser relacionados con los conceptos de otras disciplinas aceptadas y si se pudiera demostrar que el fenómeno de la homeopatía parece compartir explicaciones en común con otros modelos de trabajo comunes en otras disciplinas, la aceptación de la Homeopatía podría aumentar entre las filas de los escépticos.

Referencias
1.   Kent, J.T. Kent’s New Remedies, Clinical Cases, Lesser Writings, Aphorisms, and Precepts. New Delhi, India:B.Jain Publishers Pvt. Ltd. 19922. 
2.  Conversaciones personales y correspondencia con varios homeópatas.

Traducción: Dra. Mónica Müller